Lanzamiento de la Plataforma Crowdfunding para Proyectos Sociales

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Finalmente, ¡el momento llegó! Hoy activamos la plataforma de financiación colectiva de Sumá Fraternidad, gracias a 2 proyectos pioneros presentados por los Centros Comunitarios Nuevos Horizontes y Unidad, respectivamente de Punta Alta y La Matanza.

Hoy se cumple el sueño  de poner online esta plataforma de crowdfunding para que más proyectos sociales se puedan hacer realidad. El objetivo de este espacio virtual no es únicamente la recolección de fondos sino, sobre todo, involucrar a más personas con los proyectos. A través de la plataforma, todos pueden brindar su apoyo ya sea sumando ideas, sumando difusión (por las redes sociales), sumándose como voluntario o sumando dinero; en definitiva sumando fraternidad.

 

 

 

Video lanzamiento plataforma Suma fraternidad

 

Descargar Video Plataforma Sumá Fraternidad

El primer proyecto que hemos presentado es el “Taller Mekuido” del Centros Social Nuevos Horizontes, Punta Alta, que se dedica exclusivamente a la prevención del abuso sexual infantil. La segunda propuesta, igual de apasionante, se trata de un  taller de costura en el Centro Comunitario Unidad, La Matanza.El Roperito comunitario es un taller de costura para las madres del barrio, que busca enseñarles el oficio del corte y confección.  Pueden saber más acerca de estos proyectos y  sumar su apoyo aquí.

Camino se hace al andar

Los invitamos a recordar juntos con nosotros las etapas vividas hasta la fecha que nos permitieron cumplir este sueño.

La primera vez que escuchamos hablar de plataformas de financiación colectiva fue el 26 de mayo del 2012, gracias a un amigo de la Mariápolis Lía, Carlos Mana, que nos señaló una nota del diario La Nación. Fue algo que suscitó nuestro entusiasmo de inmediato, tanto es que enseguida preparamos una entrada en nuestro blog para presentar la propuesta. Y a los pocos días, una segunda.

¿Qué fue lo que nos gustó desde el principio? No solo la posibilidad de conseguir fondos, que desde luego, es un tema más que relevante,  “las conversiones empiezan por el bolsillo”, decía otra amiga nuestra. Lo que nos entusiasmó fue la oportunidad de ampliar de manera exponencial, gracias al blog y las redes sociales, la cantidad de personas involucradas en nuestros proyectos sociales y culturales.

Porque, salvando las justas medidas de privacidad y profesionalismo que tienen que caracterizarlos, nuestro deseo era que hubiese un “pueblo” detrás de cada proyecto. Los destinatarios y los profesionales directamente involucrados en cada acción seguirán obviamente manteniendo su rol protagónico; sin embargo, nos parece que un proyecto llega a ser realmente exitoso solamente en la medida que logre captar inteligencias, corazones, brazos a su alrededor, en una palabra, personas que tengan el deseo de sostenerlo y acompañarlo dentro de sus posibilidades. Es la gente que asegura verdadera sustentabilidad a un proyecto, no el dinero.

Seguidamente empezamos a buscar si entre las páginas ya existentes había alguna que pudiese responder a nuestras exigencias. Nos parecieron todas muy profesionales y bien armadas, incluso desde el punto de vista gráfico. Pero, advertimos que se enfocaban más que nada en el aspecto financiero, que, a decir verdad, para nosotros no era tan prioritario. Además, necesitando costos de gestión, en la mayoría de los casos aplicaban tarifas sobre el dinero recaudado que quizás eran evitables.

Y a este punto, se nos ocurrió que tal vez podríamos armar nuestra propia plataforma: un espacio virtual casi gratuito (transferimos a cada proyecto todo el dinero recaudado, menos el 3% que descuentan los operadores de tarjeta de crédito), abierto a las organizaciones que consideran la fraternidad un ingrediente fundamental de sus acciones sociales. Teníamos un fondo para armar un folleto impreso, para dar visibilidad a las organizaciones que veníamos acompañando, pero nos pareció mucho más estratégico invertirlo en la plataforma web: de esta manera, íbamos a poder utilizar una herramienta flexible, que podíamos actualizar todas las veces que quisiéramos, y con una potencialidad de difusión enormemente mayor.

Nos pusimos en contacto con Wingu, tecnología sin fines de lucro, que nos acompañó con muchísima eficiencia en el diseño y la realización informática de la plataforma. Fue un proceso relativamente largo, porque se trataba de inventar algo específico, y casi desde cero. E iniciamos el trámite para que Mercadopago, gracias al cual realizaremos las transacciones vía web, reconociera que somos una entidad sin fines de lucro, para que no nos aplicaran las comisiones de las operaciones comerciales.

Mientras tanto, muchas organizaciones manifestaron su interés hacia la plataforma. Éste fue todo otro capítulo, porque la financiación colectiva requiere familiaridad con lenguajes que no todas las organizaciones de la sociedad civil manejan habitualmente. No se necesitaba una descripción exhaustiva de objetivos y actividades, por ejemplo, sino algo breve y de impacto, más adecuado al público internauta. Además, el video de presentación era clave, porque, como se dice, una imagen vale más que mil palabras. Y nos fuimos dando cuenta que muy pocas organizaciones realizaban filmaciones de sus actividades, menos con criterios profesionales; tampoco nuestro equipo de la Oficina disponíamos del conocimiento técnico para ayudarlos. Entonces empezó a darse un proceso de crecimiento conjunto, acompañado por la búsqueda de profesionales externos voluntarios en la realización de material audiovisual, que nos han ayudado a presentar productos de calidad.

Los que les presentamos hoy son los dos primeros dos proyectos. Esperamos que haya muchos más en el futuro y que susciten su interés, agradeciendo desde ya toda la difusión que puedan darles, para que cada vez más gente encuentre la posibilidad de “sumar fraternidad”.

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